Proceso

MEZCAL pasión familiar desde 1850.

Prueba lo auténtico

En cada botella se encuentra la experiencia de cinco generaciones dedicadas a perfeccionar el arte de crear Mezcal. Esta experiencia la trasladamos a todas nuestras marcas y productos.

Extraordinario pero irrepetible

Por su proceso artesanal cada lote es único, pero de una calidad de la cual estamos orgullosos. La clave se encuentra en la vasta experiencia heredada de nuestros ancestros, combinada con una gran pasión por mejorar las técnicas en cada etapa del proceso.

Echa un vistazo al proceso

Reproducción del agave

Reproducimos nuestros agaves a través de hijuelos, brotes que emergen de las raíces y tallos subterráneos durante la maduración de plantas madre seleccionadas. Esta reproducción clónica garantiza uniformidad genética y calidad constante, asegurando agaves con alto potencial de azúcar y rendimiento ideal para destilación. Cada planta es el inicio del carácter que buscamos en nuestro mezcal: equilibrado, expresivo y auténtico.

Recolección y siembra de hijuelos

Cada año recolectamos y sembramos nuestros propios hijuelos, asegurando la calidad desde la selección inicial. Solo los de mayor tamaño y vigor son sembrados, y el resto se deja en tierra para una maduración natural. La siembra se realiza respetando distancias estratégicas para el desarrollo ideal de cada planta. Además, los amplios surcos permiten a nuestros colaboradores cultivar alimentos, lo que enriquece naturalmente el suelo, aportando nutrientes que fortalecen el agave y se reflejan en el sabor del mezcal.

Cuidado de los agaves

Nuestro sistema de cultivo es 100% libre de agroquímicos, priorizando prácticas regenerativas. Se realizan entre dos y cuatro limpias manuales al año para eliminar maleza y plantas invasoras que podrían quitar nutrientes al agave. En los surcos se cultivan papaya, calabaza, frijol, maíz y nanche, lo que no solo proporciona alimento a las familias, sino que mejora la estructura del suelo y enriquece el entorno microbiótico, beneficiando el perfil final del líquido. Cada planta absorbe su entorno, y nosotros cuidamos ese entorno con total atención al detalle, porque sabemos que ese esfuerzo se expresará en cada gota.

Selección de agaves

Solo utilizamos agaves en el punto óptimo de maduración. Evaluamos el color, el desarrollo del quiote y los grados Brix para determinar el momento ideal de cosecha. Aunque se siembran en grupos, cada agave madura a su ritmo; por ello, realizamos una selección planta por planta. Esta decisión minuciosa asegura un equilibrio entre dulzor, acidez y potencial aromático que da origen al perfil inconfundible de nuestros mezcales.

Despenque

El despenque consiste en remover las pencas, dejando una capa protectora de 7 centímetros que evita el daño de la piña durante su traslado al palenque. Una vez en destino, se rasura completamente la piña, eliminando residuos de hoja para obtener una cocción limpia y controlada. Este paso, aunque rudo en apariencia, es realizado con precisión y cuidado, pues de su exactitud depende la nitidez del perfil final del mezcal.

Horneado o cocción

Las piñas se cortan en trozos y se cocinan en hornos cónicos de piedra enterrados, con piedras de río al rojo vivo y leña seleccionada. Se cubren con pencas, petates y tierra, y se cocinan durante 3 a 5 días, según el clima. Esta cocción lenta y controlada carameliza los azúcares de forma natural, dando lugar a notas ahumadas sutiles, dulzor profundo y una textura única en boca. Este paso es fundamental para desarrollar el corazón sensorial de Casa Espadín: ese equilibrio entre lo rústico y lo refinado que distingue cada lote.

Molienda o maceración

Utilizamos un molino chileno tirado por caballo, que aplasta lentamente las piñas cocidas, liberando su jugo sin dañar su esencia. El proceso permite una extracción suave, sin sobrecalentamientos ni oxidación, preservando los compuestos que más adelante se expresarán como aromas frutales, minerales y terrosos.

Fermentación

La fermentación se lleva a cabo en tinas de madera con agua de manantial que brota dentro de nuestras tierras. Esta agua, analizada químicamente para asegurar su pureza, aporta minerales únicos que enriquecen la fermentación natural. Durante varios días, vigilamos el proceso con dedicación. El "tepache" es supervisado constantemente, y se extrae en su punto exacto para asegurar un desarrollo ideal de ésteres, alcoholes y ácidos que definirán la complejidad y elegancia del mezcal.

Destilación

Utilizamos alambiques de cobre, donde el "tepache" se destila dos veces, separando cuidadosamente las puntas y colas. Solo el "corazón" —la fracción más pura y aromática— es lo que conservamos para el embotellado. Aquí ocurre la perfilación final del líquido: mediante catas, pruebas y ajustes, definimos el equilibrio perfecto entre cuerpo, sabor y persistencia aromática. Cada lote de Casa Espadín se embotella con identidad propia, conservando su autenticidad pero cumpliendo nuestros más altos estándares de calidad.

PERFILACIÓN DEL LÍQUIDO – EL TOQUE ÚNICO DE CASA ESPADÍN

Lo que realmente distingue a Casa Espadín es la perfilación del líquido, un proceso de refinamiento sensorial que va más allá de la técnica. Cada lote se prueba, se siente, se interpreta. Buscamos notas florales, ahumadas, terrosas o frutales según el agave y su entorno. Ningún perfil se repite exactamente, pero todos comparten una cualidad: calidad absoluta y personalidad definida. Esto es lo que nos hace únicos: un mezcal con identidad, con historia en cada trago, y con una calidad que puedes sentir desde el primer aroma hasta el último sorbo.

Pasión

Toda esta dedicación se refleja en destilados que brillan por su suavidad al paladar y complejidad de notas. Es una pasión familiar que compartimos con orgullo.